Origen de la Neurociencia y el Modelo del Cerebro Triuno
- Quintero
- 24 jun
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Actualizado: 24 jun
Neurociencia

La neurociencia, tal y como la conocemos hoy, tiene sus raíces en los primeros intentos de la humanidad por comprender el órgano que hace posible pensar, sentir, recordar y aprender. Aunque el interés por el cerebro es milenario, fue en la década de 1960 cuando el neurocientífico Paul MacLean propuso una de las teorías más influyentes en la historia de esta disciplina: el modelo del cerebro triuno.
Este modelo plantea que el cerebro humano está organizado en tres grandes sistemas que surgieron a lo largo de la evolución: el neocórtex, el sistema límbico y el sistema reptiliano. Cada uno cumple funciones específicas y se relaciona con diferentes niveles de comportamiento humano.
El neocórtex: la sede del pensamiento y la razón
Ocupa el nivel superior de esta jerarquía. Es la región donde se desarrollan las funciones cognitivas más complejas:
Razonamiento
Lenguaje
Planificación
Interpretación del significado
Desde el nacimiento, esta estructura comienza a madurar para permitir que el ser humano comprenda el mundo que lo rodea. Es, en esencia, la base de nuestra capacidad para aprender de manera consciente y reflexiva.
El sistema límbico: emociones, memoria y aprendizaje
Debajo del neocórtex se encuentra el sistema límbico, una red de neuronas encargada de regular el comportamiento emocional y la personalidad. Su papel es fundamental en la formación de recuerdos y en los procesos de aprendizaje a corto, mediano y largo plazo.
Dentro de este sistema destacan dos estructuras clave:
Hipocampo
Aunque suele creerse que "almacena" la memoria, su función real es mediar la información y activar los recuerdos. El aprendizaje se consolida a largo plazo cuando está asociado a una emoción positiva o negativa. En otras palabras: recordamos mejor aquello que nos hizo sentir algo significativo.
La amígdala
Es la encargada de procesar las emociones y determinar cómo se vincula la información con ellas. También se activa en situaciones de riesgo, dando origen a respuestas como el miedo o la formación de traumas.
Ambas estructuras trabajan en conjunto para consolidar recuerdos especialmente cuando están cargados de emoción.
El sistema reptiliano: instinto y supervivencia
En la base del modelo se encuentra el sistema reptiliano, considerando la parte más primitiva del cerebro. Aquí se originan los impulsos instintivos relacionados con la supervivencia y la preservación de la especie.
Sus características principales incluyen:
Respuestas automáticas
Búsqueda de satisfacción inmediata
Enfoque en el "aquí y ahora"
Poca consideración por las consecuencias futuras
Conclusión
El modelo del cerebro triuno, aunque hoy complementando por nuevas investigaciones, sigue siendo una herramienta poderosa para comprender cómo pensamos, sentimos y actuamos. Nos recuerda que el aprendizaje no es solo un proceso cognitivo, sino también emocional e instintivo. Entender esta interacción es clave para mejorar la educación, la toma de decisiones y el desarrollo humano.
Referencia:
Quintero-Fajardo, J. A. ., & Domínguez-Ayala, C. E. . (2025). Neurociencia y educación: comprendiendo el origen del aprendizaje desde la plasticidad cerebral. Revista Metropolitana De Ciencias Aplicadas, 8(1), 42-53. https://doi.org/10.62452/tasqde94


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